martes, 21 de septiembre de 2021
El viaje
El viaje comenzó más o menos hace 26 años, en febrero del 96, cuando mi cuerpecito de neonata afrontó con vehemencia el recorrido hacia los brazos de las personas de batas blancas que me ayudaron a venir al mundo en el hospital de La Paz de Madrid. Aquella fue la primera vez que abandoné mi zona de confort y, aunque no la recuerdo como una decisión premeditada, ahora miro atrás y pienso que tiene valor vivir para dejar atrás para siempre los sublimes e irreversibles días de útero y placenta. También considero que, tal vez, ya era hora de salir de ese lugar, que ya empezaba a resultar claustrofóbico el vientre de mi madre y más aún cuando debía compartirlo con mi hermana melliza. En cualquier caso, ese "abandonar el nido" no resultó ni mucho menos tan fatídico o trágico como pueda sonar. Pues en cuanto los médicos me pusieron de nuevo en brazos de mi madre, volvía a estar envuelta en esa sensación de hogar y seguridad, firmeza y calor, compasión, ternura e infinito amor. Y así han ido pasando los años al abrigo de mi familia. En resumidas cuentas; por un lado la infancia y gran parte de la adolescencia en un pueblo agradable y tranquilo cerca del Pirineo aragonés y, por otro, la transición a la vida universitaria y los años más acdémicos de vuelta a los orígenes, en mi bien amada y fiel confidente Lady Madrid.
Y aquí es donde se plantea lo interesante. El viaje que se anuncia en el título y que da pie a estas líneas, y que trata de un viaje dentro de un viaje, e incluso de un viaje más dentro de este último. Los destinos son Alemania, con una parada provisional en Barcelona, y durante ambos será todavía de mayor relevancia sin duda el viaje hacia el centro de mi misma, el de veintemil leguas submarinas hasta tomar el control de la nave. Y, quién sabe, tal vez orquestar un motín si es que fuera necesario. La cuestión es que es ese, el viaje dentro del viaje del Viaje, el que voy a ir reflejando en este Diario de Navegación. Por si algún día mi barco encalla o se hunde, que en el rescate de los restos no se pierda la historia de la independencia de la Capitana Marie Chantrain de la Voiture.
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